Sobre la obra
https://valentina-lujan.es/A/algunavezselo.pdf
pero la mujer se escandalizaba protestando, entre sonrisas, que “pero señora Nuncia, a qué me dedicaría yo entonces si no he aprendido otra cosa, que en nuestra familia siempre hemos tenido esta profesión, que ya en 1483, se lo oí contar al bisabuelo mío cuando niña, un antepasado nuestro se los había puesto a don Boabdil el día que fue derrotado en la batalla de Lucena” y que no, que don Montano no podría porque “señora, créame, cada tobillo es cada tobillo y cada pantorrilla cada pantorrilla”.
Y, calzándole los escarpines, que cada pie tiene su intríngulis.
Papeles
Sobre el creador
Escritora, porque la escritura es lo que profeso. Pero, no siendo la escritura mi fuente de ingresos, no me atrevería a denominarla mi profesión. No creo, por otra parte, que estuviera dispuesta a avenirme a complacer a nadie, lector o editor. Ni a comprometerme a cumplir los plazos de entrega a que deben ceñirse tantos de los que publican. Literatura por encargo, como si el escritor fuera un sastre o un fabricante de electrodomésticos. Me espanta el sólo pensarlo.
No tengo formación académica.
Ah, que se me olvidaba explicar a mis lectores, y a mis seguidores, y a mis amigos y enemigos, por qué "Telas de araña con bastón, canario y abanico"; y ello es por algo tan sencillo como el hecho de que la vida, todas las vidas, son exactamente una tela de araña, entretejiéndose, las unas con las otras.
He de confesar también que el título no se me ocurrió a mí; no. El título es el de un cuadro, grande, al óleo, que vi hace muchos años no recuerdo ya dónde en una exposición y en el que, aunque me dejé los ojos escrutándolo, no logré encontrar ni el bastón ni el canario ni el abanico y que, además y desafortunadamente, no recuerdo el nombre del autor.